
Mis manos estan frias de los nervios. Mi corazón late fuerte y yo no le hago caso. Ya no hay lagrimas en mis ojos, porque se las llevo el aire que entró por la ventana por la noche. Estoy entre la desmoralización y la moralización nueva. Quieta. No hagas nada, no hagas nada, no hagas nada, es la frase que mas veces escribí en el último mes en mi diario. La sensación de perder y no perder ¿ que es perder?¿Cuando se sabe cuando uno perdió y gano?.
Sacarte de mi cuerpo, odiarte, querer odiarte, pedirle a los santos que me dejen odiarte. Pensar en quererte es tan lejano y mortífero. Tan insolente. Tan puro como el agua que caía de la montaña aquella noche que dije que no me pasaría esto.
Esa noche que caminando por los senderos no pensé que te cruzaría.
Y aca estoy, escribiendo mil cartas que jamás recibiras porque cada vez que las escribo las rompo. Escribiendo diarios, intentando entender poemas que te escribí y quién sabe porque. Sabiendo que no me correspondía. Sabiendo que fui otra, la otra, otra.
Es la sensación de insultar frente al espejo y saber que no hay nadie, solo vos, insultarme a mi misma, preguntar que puedo hacer. Si seguir por un camino o desviarme y correr. No saber a que jugas, si a la oca o a las damas, porque el ajedréz es un juego que seguro no sabes jugar. No sabes de prolijidad ni de estrategia. No tenés paciencia. Ni sabes de que hablo.
Pero nada de lo que escribo puedo hacer. Nada. Solo quedarme sentada y ver como en el vagón va otra que no soy yo. Puedo pensar cuanto tiempo estará hasta que vos la despacharás. Mi consuelo es saber que podes mentir y ya no te creo, no ya no te creo.
Ahora debo sacar a mi cuerpo y a mi alma de esa involucracion, porque no voy a permitir que vos y tu extrañez me lastimen otra vez. No, ya no.
Camiluch.
ya te lo dije….
“No saber a que jugas, si a la oca o a las damas, porque el ajedréz es un juego que seguro no sabes jugar. No sabes de prolijidad ni de estrategia. No tenés paciencia. Ni sabes de que hablo.”
Me gustó esa frase.