Me visita dos veces al año nada mas, una en mayo y otra en octubre-noviembre.
La recibo de las manera mas normal posible. Ella me deja su sello.
La garganta hinchada. El agua pasa casi enojada por ahi. El café es mas ameno. Me alejo de todo lo frio. En este momento lo detesto.
Busco el lugar de la almohada que este mas frio. Las sabanas y la frazada ya me llegan hasta la nariz.
Mentalmente hago una lista de cosas que mañana debo hacer en este estado. Regalos. Concierto. Una posible juntada de tarde. La fiebre no me deja contar mas , los parpados empiezan a pesar y de repente la lista desaparece, la fiebre se adueña de mi cuerpo y yo me entrego quedandome dormida.