Hace calor…mucho calor.

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Demasiado calor. Mucho. Ese calor que te pega la ropa. Agradecida por estar despechugada. Tan agradecida.

La tarde fue tan normal como las demás, con más azúcar en mi cuerpo. Él me vió desde el auto pero no me bajo a saludar. Quién sabe porque. El rencor ya lo deje de lado.

Esa gota de sudor caía de mi cuello hasta llegar al medio de mi pecho, suavemente. Mire el reloj, saldría con el tiempo justo, la pantalla de la computadora anunciaba el paro de subtes, pero no así mi proxima osadía.

Salí rápido, mis tacos no me jugaron ninguna mala pasada, espere veinte minutos un subte por dos estaciones, el calor era insoportable.

Llegue a la estación justo cuando el tren se habia ido. Mi boleto en la mano me generaba bronca. El me habia detenido. Lo guarde en el bolsillo de mi jean. Me dispuse a esperar mientras un joven rubio me miraba. Lo mire, ojos azules brillantes, dos valijas, un bolso, hablaba por el celular y me sonreia, corta y me dice:

-Hace mucho calor, se fue el tren hace 2 minutos, en 8 viene el próximo.

Noto mi cara de cansada, mis pocas ganas, le dije gracias, le devolví la sonrisa.

-¿Vas muy lejos?

-A Devoto… a llevar un sobre.

-¿Un sobre? lindo dia, bah noche, te toco jaja

-Lo sé.

Se dió cuenta por mi cara de pocos animos, que no estaba bien. Fue al quiosco y me compro una gaseosa, un gesto tan dulce cuando en Buenos Aires hay casi treinta grados de calor.

El tren llegó, repleto, con gente enojada, en los altavoces se decía de un accidente en la estacion de Devoto, justo a donde yo iba.

Me subi al tren, enojada conmigo misma porque ya era tarde. No me gusta llegar muy tarde a lugares que no conozco, no me gusta entregar sobres tan tarde.

El tren arranco, se sentía el viento que corría y entraba por las ventanillas.

Fueron tres minutos…hasta que el tren se detuvo.

El calor era aun mas insoportable, pero lo mas atemorizante era la cara de la gente. Los hombres que se encontraban sentados se levantaron a dar el asiento a todas las mujeres. Todas estabamos sentadas. Un vagón no tenía luz. Se escuchaban gritos. Un policia se quedo en ese vagón. Nos miramos. Nos preguntabamos todos lo mismo. Si se sabía que había un accidente…¿porque avanzo el tren y no nos dejo en la estación Chacarita que tenía que parar entre la misma y Paternal? en el medio…entre las dos villas, el tren y allí yo.

Fueron quince minutos nada mas, pero el bebe empezo a llorar, la mujer de la remera azul tenia baja presión y la chica que estaba a mi lado se había quedado sin bateria para el celular “Voy hasta caseros, quiero avisarle a mi mamá que me espere cerca, aca a tomarme un taxi no bajo ni loca”.

La gente de la villa empezo a gritar. Delante de mi paso una piedra que entro por la ventana, casi le da a un chico pero dió en una chapa. El tren arranco. Despacio pero arranco.

Dude en bajarme en la estación La Paternal. Una señora me preguntó a donde iba, me dijo “Bajate en Villa del Parque y ahí tomate un taxi, aca esta la entrada a la otra villa y esperan a la gente en esta estación, estamos rodeados”, el calor dentro del tren ya era insoportable.

En mi cartera todavia tenía caramelos de la noche anterior. Uno solo me sirvio para manterner la presión un poco mas alta.

En Villa Del Parque me baje. Camine rapido por la estación. Muchos autos, mucha gente, pura hísteria.  Gritos, mas gritos, los locales ya comenzaban a cerrar y yo…ya estaba tarde.

En la bolsa estaba el sobre que debia entregar. Adentro una revista. Para él. Un escritor que escribe bién. Una vez me dedicó un libro en una presentación. Hablamos media hora. En esa media hora me subió el autoestima sobre mi escritura. Que no le de bola a los talleres y que escriba mucho. Un señor caballero.

El taxista me abrió la puerta. Estaba parado por la barrera. Me subo y me dice “Hola, hasta donde vas? porque justo estoy terminando mi turno”.

-Hasta M…. xxxx

-Es aca cerca, te llevo.

-Gracias, despues me tomo otro taxi para volver.

-¿A donde vas?

-Hasta G…. XXXX

-No vas a encontrar taxis, con este lio de trenes y este calor…esto es tierra de nadie ahora cuando crucemos la barrera, si no tenes auto moris. Yo te espero y te llevo hasta XXXXX de ahí te busco otro auto y vas hasta tu casa.

-Gracias.

Los ruidos de los autos, los arboles lejanos a los mios, odiarte, preguntar muchas cosas. Mirar mi bolsa de papel. Allí el sobre, mas un libro que escribio él,que se lo pensaba regalar al responsable del lunes, al responsable que hiciera esto,  más el libro de Paul Auster que tanto me esta gustando, de color naranja la tapa, una portada linda.

El taxista putea, se pone a hablar con otros autos cuando la barrera esta baja. Me piropea, me dice que tengo menos edad.

Buscamos la altura exacta, me deja en la puerta. “Te espero nena”. Le sonrio. Dejo mi bolsa y me voy con mi cartera colgada. Toco timbre. Escucho una voz. Por la voz la imagino alta puede tener ojos azules y pelo castaño. Curvas bien llevadas. Me habla. Le pregunto por él y me responde con la pregunta ¿ de parte de quien?. Digo quien soy y que le dejare el sobre en el buzón. Me dice gracias. Le sonrió al portero electrico.

Subo al taxi otra vez. El taxista me pone el aire a todo lo que da. Buscamos un quiosco en el camino, bajo a buscar coca cola, me baja la presión pero estoy bien.

-No te preocupes, es el día que tuviste ¿te llevo al hospital?.

-No gracias, solo quiero ir a casa.

Tomamos la avenida y encontramos a otro taxi. El frena, me cobra. Busca al taxista y le dice por donde ir. Vuelve y me dice “Es un pibe joven y fachero, tiene GPS te va a llevar bien” le agradezco. Me dice que toma la patente. Y me subo al otro taxi.

-¿Hola que tal? vamos a GXXXXXX y XXXX

-Ya se el señor taxista me dijo. ¿Estas bien? ¿te bajo la presión? ¿De donde venian? Le cuento todo, me dice: por donde estabas habia muchos taxis. Le vuelvo a contar de las barreras cortadas. Y me dice: entonces hiciste bien.

Hablamos, me cuenta de los robos, le cuento de que me quede en medio de la villa, me cuenta que entro a villas y no pudo salir, le cuento del escritor, la revista y todotodotodolodemas. Me dice que espera que llegue y escriba todo esto, asi me desahogo, que me tome mas coca helada y que me saque esos zapatos con taco y me ponga ojotas.

Me deja en casa, cuando le quiero pagar me dice : nah tuviste mucho lio hoy, deja, lo pago yo, anda a descansar, decile al gil que es un gil y ojala ese escritor te responda porque te lo mereces.

Le regale un caramelo que me quedo en la cartera y me baje.

Sentí mis arboles otra vez, sentí mi casa, sentí el cansancio en mis piernas. Sentí todo en un segundo.

“Viajando por mi ciudad, juntando historias en taxis, Devoto estaba lindo hoy, pero tuve que volver con mis árboles palermitanos”

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Published in: on 29 octubre 2009 at 10:15 PM  Comments (1)  

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  1. Casi casi sentí las gotas de transpiración en la nuca…


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