Otoño porteño

“Yo me estoy encontrando mas q perdiendo Camiluch”

Hasta el otoño porteño

No pensas pisar esas tierras.

Ni sentir ese aire familiar

Ni caminar por esas calles.

No señor, hasta el otoño porteño

Cuando las hojas ya marrones caigan

En las veredas de mi barrio,

Y el casi frío se sienta en mi piel

Después de tanto tiempo de no encontrarlo.

Hasta el otoño porteño

No pensas pisar esas tierras

Quedara en mi mente el recuerdo

De tu sonrisa, la mirada pérdida

De los sueños que quedaron en la arena

Mientras yo escribía en el cuaderno…

Recuerdos rotos entre voces escondidas.

No señor, hasta el otoño porteño

No te encontrare perdido

Si te encontrare de nuevo,

Entre ruidos, edificios, humedad.

Hasta el otoño porteño señor

No podré darle su abrazo,

Su beso, el cariño

Las letras perdidas entre las hojas que prometí…

No señor será en nuestro otoño porteño.

Te espero cuando ya sea ese otoño.

 

Noviembre 2009

Published in: on 30 noviembre 2009 at 12:43 AM  Comments (4)  

-NN- No sabe, no contesta.

La estrategía mas infame que pudiste cometer fue hacerme quererte.

 

 

Published in: on 27 noviembre 2009 at 9:34 AM  Comments (7)  

Revancha (2)

Te miro. Mis pies en la alfombra mullida. La lluvia no para, transparente como las gotas de lagrimas que caian de mis mejillas la noche anterior.

Asi, estatua, esperando tu jugada, esperando que te acerques provocando, sonrisa maquiavelica, mis ojos quietos, no digo nada.

Tus manos se posan sobre mi cara. Estan frias. Bajo la vista, no puedo mirarte. Me doy cuenta de que mis planes no podian ser reales. Nada es real. Ni vos ni yo, no somos reales, somos comas de cuentos que no se escribieron aun…comas, ni puntos suspensivos, comas que separan continuaciones.

Tu boca, aquella que regala besos puros y perfectos, soñolientos, aquellos que ya ni recordaba, porque en realidad solo los deseaba, esa boca quiere jugar con la mia. No puedo mirarte menos puedo besarte.

Nos alejamos.

Me alejo.

No. La n y la o juntas.

Me miras confundido, perplejo, tenaz, no entendes a que quiero jugar.

No. No hay juego, no hay ganas, no hay valor. La N que antes tiene la M la O que es seguida de la P, forman una sola palabra NO.

No puedo. No debo. No siento. Pero sobre todo No quiero.

No quiero tus besos perdidos que recorren mundos y luego vuelven. No quiero tus ojos mirandome y a su vez mirando a otros lados. No quiero esas palabras que repetis mil veces ni tampoco caminar junto con tus pasos. No quiero perderme en un abismo al que no podre salir. No quiero que mi almohada este mas humeda.

NO.

N y o.

La letra que tiene antes la M y despues la Ñ. Junto con la letra que tiene a la P despues forman una palabra NO.

La lluvia sigue cayendo. Y el sol sale despacito. En mi cara hay una sonrisa escondida. Me miras, bajas las vista y te vas. Cuando escucho que cierras la puerta me siento otra vez en la silla de mi abuela. Una lagrima cae…sola.

Mi vestido esta arrugado, mis perlas brillan aún mas. Mirando la lluvia sonrio despues de unos dias, respiro profundamente y siento que aquella espina en mi pecho va saliendo, arrancada por mi…sola.

(Pasan los minutos y el telefono suena, no respondo, te dije que la que toma revanchas soy yo)

Published in: on 24 noviembre 2009 at 8:23 PM  Comments (8)  

Revancha

“Aún tenemos cuentas que saldar…”

La lluvia golpea la ventana. Estoy descalza esperándote, sentada en la silla de madera de mi abuela. La lluvia parece quedarse de invitada a la función que vamos a protagonizar. Si te animas. Si me animo.

Te espero. Con el lápiz en la mano, ese que deje de usar cuando escribía en el cuaderno nuevo. De tapas azules. Lo compre en la librería cerca de tu casa, donde  me besaste por primera vez.

¿Te acordás como temblaba tu boca? Seguro que no. Yo si. Tus ojos me miraban con miedo. Temías que te comiera.

Ahora te espero en casa. Al lado de la ventana. La lluvia es mas intensa. Mi boca será así, como ella. Mi pelo con sus bucles se te negaran, pero mis manos dirán lo contrario.

Me dirás palabras al oído que amortiguaran mis sentidos. El corazón latera más fuerte. Mi piel será como un erizo. De punta. Mi boca estará seca esperando a tu beso cruel. Te basas en eso conmigo. En la crueldad de saber que no serás mío, ni ahora ni nunca. Tus dueños son tantas mujeres como los zapatos que hay en tu placard.

Galán. Eso sos. Un galán que enamora y tira. O deja. Busca mentiras entre las hojas de su escritorio. Pero eso no nos afecta.

La lluvia golpea la ventana. Descalza y sentada en la silla de madera de mi abuela te espero. Tengo un vestido que no conoces pero te gustara, las perlas caen en mi pecho y mi pelo esta suelto.

La puerta regala sonidos que conozco muy bien. Se abre y ahí estas, sin flores en la mano pero no me afecta, nunca te pedí nada. Eso si, hoy abrázame, porque hace mucho que espero ese abrazo.

No faltaste a la cita. Sabes como cuidar a tus mujeres. No podes perder a una, no seria lo mismo.

Allí estas.

Viniste.

Ahora te digo algo.

Cuídate mucho, porque la que toma revanchas…soy yo.

Published in: on 21 noviembre 2009 at 3:50 PM  Comments (14)  

Los pasos del olvido.

De día, tarde y noche. Así estaba yo, esperando hasta el cansancio. Verte llegar y caminar hacia mí. Tu andar particular que hasta me hacia pensar lo inimaginable. Quieta, mirándote como si mirara “La habitación roja” de  Matisse frente a mis ojos.

Así estaba yo, esperándote como un perro cuando le están por dar de comer. Esperando a que saques la bolsa de comida y cada uno de esos pedacitos que para vos eran insignificantes y para mí  únicos caigan en el plato para por fin comerlos. Así, esperando a que me des de comer, a que seas el amo, el dueño.

Esperar a que me acaricies lentamente, ese mimo que seria tan especial como todos, el de mañana, el del mediodía, el de tu vuelta del trabajo, cuando llegabas cansado y yo te sacaba la corbata que te atoraba el cuello. Y los roles eran otros, vos eras el perro, yo el amo. Cambiábamos la corbata por la correa, esa que tantas veces ambos nos poníamos. Atados y entregados a la merced de lo que el otro tenía pensando en su mente.

El tiempo pasó lentamente, ya sentía que ocupabas lugar en mi cama y viceversa, sentía que ocupaba lugar en la tuya. Tu biblioteca era mía y la mía también era mía. Ya me molestaba el desorden de lo incomprendido, ya ni ganas de lavar los platos que había en la cocina.

Y una mañana todo cambio. Ya no esperaba que vinieras con el pan a dármelo de la boca. Ni mucho menos esperaba a que me hablaras al oído o me prometieras vacíos inexistentes que hablaban de estrellas y lunas rojas. No. Ya no lo esperaba. El anillo que para mí era el más caro del mundo, ya no tenía valor. Ni la paloma que colgaba de mí pecho. Era igual, yo no era igual.

Ya no tenía sentido esperarte en la puerta de casa para que vengas, ya me daba lo mismo verte hoy, mañana o pasado. No me sobresaltaba mas al verte bajar del taxi.

Y así fue. El olvido puro de lo in-imaginado. La destreza de saber cuando olvidar y cuando no. Fue, solo al principio dolió, luego se transformo en mas fuerte, a veces lloraba como los perros lloran cuando sus amos se van. Luego a veces me reía tanto que las hojas iban pasando y así volví a reír como antes de conocerte.

Paso.

Ya no te esperaba más con el pan en la boca como un perro en la puerta de casa para que me dieras de comer, porque ya, no sabías como alimentarme.

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Pic: F. R

Published in: on 15 noviembre 2009 at 5:13 PM  Comments (8)  

Incertidumbre (Tu cicatríz en mí)

 

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Fueron muchas noches, de esas que no llevo la cuenta. El tiempo pasaba y el calendario me lo demostraba. Fueron horas y horas, fue pensar cada palabra y cada movimiento. Fue recordarte. En cada letra que escribía o en cada palabra que pensaba. Fueron muchas noches, lo se. Fue olvidarte. Cada vez que te pensaba meterte en un cofre de madera y olvidar los ojos que me habían conquistado. Escuchar la lluvia, sentir el calor, volver a sentir el frío, pensar en vos. Fue meterme en la cama con una lagrima que caía por la mejilla y preguntarme los porque. Porque. Con minúscula. Escritos con mayúscula en mis sueños. Cerrar los ojos y preguntarme donde estas, con quien. Fue saber tus mentiras, contarlas, guardármelas al lado del pecho y cicatrizarlas conmigo. Escuchar una canción que me recordaba a…cuando la escuchábamos juntos y nos reíamos. Mirar mis libros y saber que inevitablemente estas allí escondido.

Fueron noches y noches de dormirme a las tres. Ni un minuto menos ni uno después. A las tres en punto cuando dejaba de escribir. ¿Que? Palabras profanas que nunca pronunciaré. Escribir allí, en mi diario o en donde sea. Pero hacerlo. Fueron noches y noches de incertidumbre, mirar la ventana, buscar las estrellas y preguntarles por vos. Llegar a la más cercana y prometer que te la bajaría. Porque yo…si, YO, te bajaba las estrellas si querías. Te invitaba a conocer el mundo que jamás verías. Te regalaba cada frase que escribía. Porque aun seguís siendo la frase de aquel poema… pero vos no te diste cuenta.

Porque nunca imagine que me dejarían una marca así, cosida…cicatriz que se ve. Nunca. Porque ya me había pasado y ya se estaba borrando. Canalla como diría ella. Yo, te digo de otra forma…

Fueron noches que dieron fruto a un conjunto de sentimientos que plasme en el papel. Fueron noches de café, de risas, de llantos, de encontrarme a mi misma, sentimientos reencontrados partidos en el medio de la habitación. Tapada hasta las narices con mis frazadas que me hacían acordar a cada momento, cada instante, a la pequeña tortura de comprender todo lo que me rodeaba. Comprender tu mirada, esa tonta mirada que perdida me había enloquecido.

 

Y nació solo…nació en la búsqueda de cada cosa. Y fueron para diferentes personas, donde seguro te llevas el premio de que dos o tres sean tuyos y el resto…el resto no.

 

Pero allí están, una pilita de hojas, que la escribí solita…de noche, desde la una hasta las tres, religiosamente, prusiana, sola. Y sin porqués.

Me hace odiarte, me hace quererte aun más, me hace darme cuenta que todas las desgracias y todo el sufrimiento que mi alma tiene hacen que escriba mejor y mucho, mucho, quien sabe hasta cuando, hasta donde, para sobrevivir, para soportar mi silencio, allí escribiendo.

 

Published in: on 12 noviembre 2009 at 1:11 AM  Comments (10)  

En tu nombre.

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*No saber que escribir, ni cómo, ni cuando ni porqué. Jazz en vivo a las dos de la mañana y mis ojos con agua… ¿No lo sabías verdad?.

*No, no saber escribir por más que me digan que lo hago bién. Y de repente es halagante que alguién que apenas ves, apenas…te diga “escribís bien y él…él no se equivoca”.

*Elegante, tan elegante con tacos y no caerme. El reencuentro y la copa de vino que no tomamos. Te miré y no me miraste. Lo evitaste. No te culpo.

*Porque yo no lo busqué, tampoco lo encontré. Porqué no busqué tu sombra, tus ojos, ni tu boca maquiavélica que no me toca. No. No fue mí culpa mentir y no mentir. No saber que hacer ni que decir.

*Trato de escribirte miles de cosas, pero miles. No me alcanzaría un libro entero para escribir todo lo que tengo para decirte. Mi fuerte no son los resumenes. A veces no sirven.

*Fue el sentimiento encontrado de una noche en donde el invierno se despedía yo buscaba la negación contra mi misma. Me oculte en la cobardía, por la confusión de no saber que decir. Escapar, esperar, entrenar. Elegír una opción que creía la mas sincera, la mas pura, la que mas coincidía, la mas racional. Equivocarme con la frente en alto y con el dolor en mis pies. Porque con esa decisión sufría aún mas.

*Dudo que sepas de ese dolor. Es terrible. Es como el odio a lo absurdo. ¿Como? ¿porque?. Me encanta hablarte y escucharte. Me encanta mirarte. Sentir que la noche es tan magnífica pero que ni le llega a un mínimo de centímentro de lo maravillosos que son tus ojos. Ni lo que significan ellos para mí. Ni que me miren. Menos tu boca. Tu risa, esa que siempre me queda grabada. Tu boca es tan maquiavélica.

*En tu nombre escribo todo esto, en el mío, es mi desahogo cruel. Porque me duele en el alma con todo lo que eso implíca. Lo que equivale. Es terrible pero es lo mejor. No quiero que quererte me duela. No quiero que los recuerdos duelan. Porque ya…me esta empezando a doler.

*En tu nombre escribo estas lineas, una despedida triunfal como si atravesara el arco del triunfo en una Paris que apenas fue mia.

*Líneas, muchas, demasiadas, todas juntas, palabras profanas que jamas pronunciare. No, no podre decirte nada de lo que paso, ni de lo que pienso, ni de lo que siento, no puedo, no debo, no quiero.

*Pero si en tu nombre y en el mio, te pido perdón.

C.

Published in: on 3 noviembre 2009 at 9:07 PM  Comments (14)