Crash

Café casí frio a mi costado. Calor en mi cuerpo. La mente en blanco a punto de escupir barbaridades de mi boca. Insultarme. Insultarte. Planear un viaje escapando. Rumores que corren y que van. Él que me llama a último momento y una vela nos separa. Nos separa. Manípularlo un poco. Dejarlo que sueñe. Después  pedirle que me deje a unas cuadras porque debo llegar puntual a una cita.No le agrada.

Nada se cumple. Impuntual, con vestido y escote en v. Mis sandalias me dolían y la noche era calurosa. Entregue un abrazo que no fue abrazo y me devolvío una mirada particular. Mirada. Tachar mirada.

Entonces nos mezclamos entre gente que no conocía. Hace diéz años que no entraba a ese lugar. Volver el tiempo atrás. De mi pecho salían palabras que no diría. ¿Para qué? Para que se burle en medio segundo.

Mi poesía quedo en la escalera que daba al patio principal. Gente. Los idiomas se mezclaban entre inglés, francés y alemán. Las copas se rompían como se entregaban. Al suelo. Crashhhhhh al suelo. Otra más. La alemana que estaba sentada se reía. Los pedacitos de vidrio en las escaleras. Y otra vez crashhhh esta vez fue a un inglés que no se dió cuenta que atrás había una botella de cerveza y pego una patada.

Las palabras van y vienen mientras las copas desaparecen. El licor da vueltas por mi sonrisa que se oculta. Bajo la vista. Ya no puedo mirarlo. Su camisa blanca me llama la atención como descubrir que no tiene zapatillas. Él no corre. Yo tampoco. No corro pero no puedo. Mi boca no puede llegar a la suya por miedo. Girar la cabeza en el aire y que otra copa se rompa…o no, capáz todo era un choque como el vaso de whisky en el suelo.

Un tipo que quiere sacar una foto sin flash. Los mozos que no pueden pasar. Su rostro me devuelve un gesto escondido entre una risa. Yo me muerdo los labios cuando de su boca solo quiere apurarme.

Entonces logra lo que no esperaba lograr tan pronto. Me intimida. Me trato de esconder bajo la tierra pero no hay tierra y si cemento. Me intimida que me quedo mirando el cielo con estrellas esperando a que me toque el pelo, rompa esa intimidación. Me intimida y empiezo a hablar tonterías vanas, hasta que no le digo más nada.

Nos vamos caminando por las calles con promesas rotas. Rotas como esa copa de martini, que cae en la escalera y se hace trizas…o hielo.

Y me intimido cuando una mirada me gusta porque el dueño de ella me intimida.

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Published in: on 3 enero 2010 at 7:35 PM  Comments (8)  

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8 comentariosDeja un comentario

  1. no hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió” decía alguien..

  2. Muy buena la historia, lástima el final. Habrá que seguir buscando el príncipe azul

    • mmmm erraste feo. La protagonista no buscaba ningun principe azul. :0P es mas…ambos protagonistas no buscaban eso.

      Beso!!

  3. Me encanta la frase final 🙂

  4. Megustó el relato, espero mas relatos 🙂

    Cariños

    PIPUS


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