Fiebre

Sentir que el cuerpo se calienta y no saber controlarlo. Asi estaba yo, tirada en la cama mirando el techo, extrañando. Maldije todo, porque me habian alejado de lo que me gustaba ver. De tu boca, tus manos y tus dedos tocando. La melodia que salia de aquella guitarra que no llegue a escuchar. El agua de mis ojos no me lo permitio. La odie, me odie, nos odie. Mi cuerpo se recalentaba y tenia que alejarme una vez mas. Como hace dias, cuando te subiste a aquel micro y te fuiste lejos, tan lejos que temi no recordarte. Si recuerdo el suspiro de aquella mañana cuando nos dejamos de ver. Pense en las miles de sensaciones que atravesaban mi cuerpo, aquellas que mas adelante me harian reducir todo a una somatizacion, esa misma fiebre que a tu regreso aparecio.

Esos dias eternos, inutiles, en donde las agujas del reloj no pasaban mas y todo estaba quieto, todo…tu sonrisa a lo lejos era un cuadro colgado en la pared. Ya no habia movimiento. Mis ojos, esos ojos de los cuales decidi no hablar mas, eran solamente fuentes transparentes de agua destilada que aun no sabia si salir o no. Por las noches, tenia pesadillas. De mañana no queria resistir.

Me despertaba inquieta, preguntandome donde estabas. Porque no estabas aca. Si comias bien. Si el agua corria por tu cuerpo. Si realmente era un llamado del destino para decirnos que la vida era asi.

Separados.

Juntos.

Separados.

Los dias pasaron, lentamente en mi caso. En el suyo tan rapidos que maldecia.

Los abrazos tardios, los besos en las mejillas esos perdidos, volver a sentir sus labios, esa carne tibia en mi boca solitaria que tanto los espero. Enredarnos entre los brazos que no querian esperar mas. No hubo lagrimas. Solo algunas palabras de mas. “No quiero viajar sin vos nunca mas”. Imagino que no debe ser lo mismo, en un bus sin tomarme de la mano. Tampoco sin mirarme como veo por la ventana y me imagino en cada lugar.

Y entre todas esas cosas, el calor de mi cuerpo aumentaba…la fiebre me inundaba y otra vez nos teniamos que alejar.

La incubacion de alejarnos, la incubacion de la tristeza que no habia podido salir.

En la cama, mirando el techo, espero a que se vaya. Mientras miro por la ventana y ahi lo veo, esperandome, de la misma forma que yo espere su regreso…

Anuncios
Published in: on 30 mayo 2010 at 2:23 PM  Dejar un comentario  

Au-to-ma-ti-ca-men-te (en el borde)

Hay noches que me encuentro al lado de la cama, a punto de meterme en ella, y cuando menos lo espero empiezo a recordarte. No puedo evitarlo. Es como el remolino que se encuentra con el viento en el campo en plena noche de invierno y asi pelean entre ellos a ver quien puede ganar la pelea de la nada. Vos y yo peleamos en mi mente. No puedo evitarlo, trato de recordar que me hizo quererte, fueron pocas cosas las que llenaron esa balanza y fueron muchas las que la desequilibraron, tanto odio en tan poco tiempo. Odio. Tampoco es la palabra. Me dejaste sacar de adentro el rencor que le correspondia a otro. Otro que se fue y vos terminaste recibiendo tiempo despues.

Cuando a la noche el remolino se pelea con el viento y en plena lucha intentan en cierta forma amigarse, vos y yo nos vamos alejando. No importa. Realmente nunca me quisiste salvo para estar entre tus sabanas de colores y tus libros que miraban. Nunca imaginaste tampoco que yo podia llegar a quererte solo un poco y ahi, es cuando lo lamento, haberte querido ese poco, y ahi es cuando te recuerdo antes de irme a dormir y mirar el reloj, ver las horas que perdi en tu engaño vulgar.Porque eso precisamente lo que te caracterizo…un engaño de 2 x 4 sin saber en donde podias meterte.

Entonces, me meto en la cama olvidandote como ya te olvide. Mas alla de que ya paso algo de tiempo, pero siempre estas ahi. Donde estan los libros anillados en mi escritorio. Agradezco estar entera otra vez. Que los libros ya no me miren cuando me acuesto a su lado y que nadie intente escribir una historia buscando personajes de sus romances  fugaces, esos que nunca sintio, nunca quiso y del cual claramente algun dia protagonizara.

Published in: on 17 mayo 2010 at 9:03 PM  Comments (1)  

Cursileria

De mañana nos despertamos, no nos pisamos. Nos miramos entre las sabanas y hablamos de un desayuno sin comida. Nos besamos. Nos perdemos otra vez entre nuestros sueños hasta volver a abrir los ojos. Ahi estamos, vos de un lado, yo de otro.

Published in: on 3 mayo 2010 at 12:21 AM  Comments (2)