Au-to-ma-ti-ca-men-te (en el borde)

Hay noches que me encuentro al lado de la cama, a punto de meterme en ella, y cuando menos lo espero empiezo a recordarte. No puedo evitarlo. Es como el remolino que se encuentra con el viento en el campo en plena noche de invierno y asi pelean entre ellos a ver quien puede ganar la pelea de la nada. Vos y yo peleamos en mi mente. No puedo evitarlo, trato de recordar que me hizo quererte, fueron pocas cosas las que llenaron esa balanza y fueron muchas las que la desequilibraron, tanto odio en tan poco tiempo. Odio. Tampoco es la palabra. Me dejaste sacar de adentro el rencor que le correspondia a otro. Otro que se fue y vos terminaste recibiendo tiempo despues.

Cuando a la noche el remolino se pelea con el viento y en plena lucha intentan en cierta forma amigarse, vos y yo nos vamos alejando. No importa. Realmente nunca me quisiste salvo para estar entre tus sabanas de colores y tus libros que miraban. Nunca imaginaste tampoco que yo podia llegar a quererte solo un poco y ahi, es cuando lo lamento, haberte querido ese poco, y ahi es cuando te recuerdo antes de irme a dormir y mirar el reloj, ver las horas que perdi en tu engaño vulgar.Porque eso precisamente lo que te caracterizo…un engaño de 2 x 4 sin saber en donde podias meterte.

Entonces, me meto en la cama olvidandote como ya te olvide. Mas alla de que ya paso algo de tiempo, pero siempre estas ahi. Donde estan los libros anillados en mi escritorio. Agradezco estar entera otra vez. Que los libros ya no me miren cuando me acuesto a su lado y que nadie intente escribir una historia buscando personajes de sus romances  fugaces, esos que nunca sintio, nunca quiso y del cual claramente algun dia protagonizara.

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Published in: on 17 mayo 2010 at 9:03 PM  Comments (1)  

Tiempo que corre

mujer_cama

Final incierto.

Cierto, incierto.

Sumergidos entre palabras

que no existían

que no vivían.

Mis ojos pretendían verte

vos solo quisiste esconderte.

Un final incierto

como una rayuela que no termina

Y vuelve a empezar, a terminar, a empezar.

Jurando frente a mi ventana

no caer otra vez en esos juegos

que ya viví tantas veces,

que soñé, ame, odie.

Final cierto

cada vez, con tus frases

escondidas, ocultas

tuyas, tan tuyas.

Entonces me pregunto…

¿Cuanto tiempo es el que jugas?

¿Cuando tiempo es el que dejas de jugar?

¿Cuándo es el final?.

Y pienso en mí,

en la sombra que deje en la pared.

En mis dedos tocando la taza de café,

en tu cama arrugada y mis marcas allí.

¿Cuándo es el final?

Pienso en sus ojos, en lo que miran

en si saben de esos finales.

Pienso en porque te espera

en tus promesas, en tus idas y venidas…

Y tus palabras, tuyas, tan tuyas.

Cuanto hay de cierto

cuanto hay de mentira…

Si sus ojos saben lo que esconden los tuyos,

cuando tu boca y la mía

Se mezclaban entre sombras y augurios.

Camiluch. 2009.