Incertidumbre (Tu cicatríz en mí)

 

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Fueron muchas noches, de esas que no llevo la cuenta. El tiempo pasaba y el calendario me lo demostraba. Fueron horas y horas, fue pensar cada palabra y cada movimiento. Fue recordarte. En cada letra que escribía o en cada palabra que pensaba. Fueron muchas noches, lo se. Fue olvidarte. Cada vez que te pensaba meterte en un cofre de madera y olvidar los ojos que me habían conquistado. Escuchar la lluvia, sentir el calor, volver a sentir el frío, pensar en vos. Fue meterme en la cama con una lagrima que caía por la mejilla y preguntarme los porque. Porque. Con minúscula. Escritos con mayúscula en mis sueños. Cerrar los ojos y preguntarme donde estas, con quien. Fue saber tus mentiras, contarlas, guardármelas al lado del pecho y cicatrizarlas conmigo. Escuchar una canción que me recordaba a…cuando la escuchábamos juntos y nos reíamos. Mirar mis libros y saber que inevitablemente estas allí escondido.

Fueron noches y noches de dormirme a las tres. Ni un minuto menos ni uno después. A las tres en punto cuando dejaba de escribir. ¿Que? Palabras profanas que nunca pronunciaré. Escribir allí, en mi diario o en donde sea. Pero hacerlo. Fueron noches y noches de incertidumbre, mirar la ventana, buscar las estrellas y preguntarles por vos. Llegar a la más cercana y prometer que te la bajaría. Porque yo…si, YO, te bajaba las estrellas si querías. Te invitaba a conocer el mundo que jamás verías. Te regalaba cada frase que escribía. Porque aun seguís siendo la frase de aquel poema… pero vos no te diste cuenta.

Porque nunca imagine que me dejarían una marca así, cosida…cicatriz que se ve. Nunca. Porque ya me había pasado y ya se estaba borrando. Canalla como diría ella. Yo, te digo de otra forma…

Fueron noches que dieron fruto a un conjunto de sentimientos que plasme en el papel. Fueron noches de café, de risas, de llantos, de encontrarme a mi misma, sentimientos reencontrados partidos en el medio de la habitación. Tapada hasta las narices con mis frazadas que me hacían acordar a cada momento, cada instante, a la pequeña tortura de comprender todo lo que me rodeaba. Comprender tu mirada, esa tonta mirada que perdida me había enloquecido.

 

Y nació solo…nació en la búsqueda de cada cosa. Y fueron para diferentes personas, donde seguro te llevas el premio de que dos o tres sean tuyos y el resto…el resto no.

 

Pero allí están, una pilita de hojas, que la escribí solita…de noche, desde la una hasta las tres, religiosamente, prusiana, sola. Y sin porqués.

Me hace odiarte, me hace quererte aun más, me hace darme cuenta que todas las desgracias y todo el sufrimiento que mi alma tiene hacen que escriba mejor y mucho, mucho, quien sabe hasta cuando, hasta donde, para sobrevivir, para soportar mi silencio, allí escribiendo.

 

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Published in: on 12 noviembre 2009 at 1:11 AM  Comments (10)