Tan compulsivamente

soledad mujer

Saber que esta bien. Por más que hace mucho que no escucha su voz. Por mas que se deben un café interminable con palabras y cosas de mujeres en el medio.

No saber en que parte del mundo estas. Y festejas tu cumpleaños. Y tener tu regalo allí, guardado esperando a tu regreso. Esperando a tus ojos volver a la ciudad. Con emociones nuevas y historias nuevas.

Tener mas cuadernos en la biblioteca. Escritos. No escritos. Con llantos y risas en cada pagina. Preguntas. Respuestas. Miradas vivas y muertas.

Volver a no dormir de noche. Cambiar tus habitos porque volviste a escribir compulsivamente. En la compu. En los block. En las hojas de cortesía de los libros que te regalaron.

Que aquel quiera que yo…yo le pelee. Cada cosa. Le refute todo con tal de ganar más. Que no me conforme con lo que me da. Un mimo en el pelo sin razón.

Odiar tus ojos por la noche. Cuando dejo de escribir y me voy a dormir. Odiarlos. Odiarme por sí llega a caer una lagrima. Una sola. Por una sola ya te insulto. Ya te odio. Cuando no quiero. Cuando si quiero. Preguntarme por que. Preguntarme cada palabra. Escribir compulsivamente sin razon. Insultando tu nombre con palabras bellas. Odiandote. Deseando. Queriendo. Mezcla de sensaciones inexpicables en este octubre no casual. Saber que me voy a acostar y no voy a dormirme enseguida. Saber que dare vueltas por la cama…y te pensare, te soñare y me despertare de madrugada. Sabré que faltan solo 3 horas más para levantarme. Pero…¿sabes que? no me voy a poder dormir. Porque cuando dormía antes te llevaste mi sueño. Y yo sé, que aunque ahora estoy escribiendo esto, y aún no me he dormido…se que será así. Como fue anoche, y anteanoche. Como será mañana y pasado mañana. Hasta que estalle…estalle una noche cualquiera y entre lagrimas y quimeras diga cada palabra que tengo dentro mío. De mi cuerpo. A punto de estallar. A punto de morir en mí. O no…no diré nada. Seré cobarde y no diré nada. Ahí preferiré morir, antes que dejar mi declaracion firmada con mi nombre y mi apellido. Entonces aun no me acosté, aun no estoy entre mis sabanas blancas y azules, aún no, pero ya sé todo lo que pasara ya lo sé.

“Cambiará como el mar lo que siento…Es algo Natural.”

Published in: on 7 octubre 2009 at 2:27 AM  Comments (6)  

Com-pul-si-va-men-te (En tu nombre).

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Música en mis oidos. Voz perfecta, entra y sale. Aún no es de noche, tampoco quiero que llegue para adueñarse de mis sueños. Me los roba. Me los devuelve. Los escribo y los desescribo. Compulsivamente. Negandome a tus brazos rotos. Alguna vez fueron mios. De noche y con café frío.

Ella esta lejos y la extraño. Ella me golpea en la cabeza para que abra los ojos. Ella me dice lo que es verdad y también me esconde las mentiras en cajas azules.

Él me dice que soy perfecta. No quiere extrañarme. Esta contento conmigo. Quejas electronicas, llantos en el baño. Querer irme. Él no quiere.

Tenía (tiene) los ojos perfectos. Una lengua rica. Una piel suave. Sus manos se adecuaban a mi cintura. No me robo te quieros baratos ni palabras de amor. No soy de esas. Él lo sabia. Yo también… una frase de un poema, una frase de un cuento, una coma de mi diario en el cajon. En el fondo yo se la verdad, que no la diga es otra cosa. Lo importante es lo que se oculta y porque…”la respuesta esta en el viento…” saber lo que se oculta es aun lo mejor.

El recuerdo de sus dientes en mi cuello. Locura casi adolescente. Vidrios empañados, luna que se iba, nada mas que eso.

Pila de libros que compre compulsivamente…en ellos esta tu cara. En cada uno. En cada frase. En cada mundo nuevo que leo y quiero alejar.

“Hasta la palabra vacio me lleno” (Si es cierto).

“Tal vez lo mas suicida seria decirte la verdad…preferi callar a esta hora de la vida…”(Si, es asi…)

“La respuesta esta en el viento…” (Siempre lo dije).

Published in: on 6 septiembre 2009 at 7:41 PM  Comments (4)  

Caminando


1.

No lo pensé.  Ni soñé. Ni imagine. Yo sabía que estaría allí. Que en algún momento Ella aparecería.

Lo sabía.

Lunes por la mañana…

En el kiosco de revistas de la estación de subte busque la respuesta a lo que hacía o mi mente pensaba hacer.

Me levanté a las 7:30, desesperada…había dormido mal, una señal que quizá no sería un gran día. Las pesadillas todavía giraban en mi cerebro, los insultos por mi cabeza, contra mí misma…ella en mi cabeza.

Preparándome como una luz, me estrese al cabo de tres minutos. Fue lo más rápido que me estrese en mi vida…ya supe que entraría tarde al trabajo, que el subte estaría lleno y que tenia gran posibilidad de romperme los tacos subiendo las escaleras para ir al trabajo.

Ya supe de entrada las preguntas que harían mis compañeros al verme de nuevo con ellos…era el regreso.

Anoche me daba cuenta de las materias que se me habían vencido de la facultad, mi ánimo por estudiar se iba al piso.

En el kiosco de revistas, entre todas aquellas fotos, colores, frases, busque con la mirada una respuesta, sabiendo que no la encontraría jamás.

¿Es el hombre de tu vida? decía una de las revistas. ¿Preparada para ver si sobrevivirás a él? decía la otra… ¡¡Tips para el otoño!!…y de fondo “conoce al nuevo novio de…”

No compre ninguna…era en vano gastar mi dinero en alguna de esas cosas.

Decidí leer en el subte por primera vez después de mi vuelta a la ciudad de cemento.

Aquel subte se convirtió en un viaje en el tiempo, entre mi libro y sus letras recordé como nos habíamos conocido en la tienda de café.

Entre tantos recuerdos, entre sus ojos avellanas, entre todo lo que rodeaba todo, recordé lo que deseaba olvidar.

Esa noche que lo llame a la tienda, para consultarle por unas mesas que había reservado para un evento a la noche siguiente.

Una voz femenina me atendió del otro lado. Supe enseguida que era una la de las recepcionistas. Cuando pregunte si él se encontraba me derivo con alguien del sector que no era él. Recuerdo que pregunte si se encontraba, me dijeron que si estaba.  “Si esta, ya te paso”, me dijo, con voz amigable…y ahí dijo aquel nombre que yo odie… “¿Cristina?”

Cristina.

Ese nombre estuvo en mi cabeza cinco segundos, los mas largos de mi vida.

¿Quien es Cristina? me pregunté…sabiendo en el fondo de mi cuerpo quien era.

-No…Sofía.

-Ah. Me dijo aquel hombre que me había atendido.  Con un tono extraño como de haber metido el pie en el charco equivocado.

Espere unos segundos y ahí escuche su voz.

No le pregunte quien era Cristina, no quería escuchar la respuesta.

Unos meses después me entere.

Y un año después…vi su foto sin querer.

¿Como competir?

No se puede.

Published in: on 12 marzo 2009 at 3:24 AM  Comments (5)  
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