Esperar

IV

Era el momento, era la noche perfecta. Ya me encontraba instalada en mi habitación, eran las dos de la mañana, hacía frio como a mi me gustaba, tapada hasta el cuello con libro en la mano, pasaba mi primera noche en el sur, en uno de los lugares mas lindos del mundo.

Fue mágico, irrumpio el lugar con su pelo rojo, sus bucles tan perfectos, y lo primero que me dijo fue: Soy Griega! (Dimitra)

Al rato vino ella con sus ojos azules:  Alemana. (Olga)

Deje de leer, en ese mismo momento. La alemana con su remera de Bayern Munich (Olga)  irrumpía en la habitación, gritando:Oh tenemos toallas. Lo cual a mi me sorprendía por completo.

Esa noche no dormí. Ellas no me dejaron dormir.

Hacia 3 grados. La luna estaba más linda que nunca. En ese momento mientras ellas planeaban ir a conocer los glaciares, yo pensaba en otro itinerario. Pero la griega me leyo la mente:

-Nos vamos en dos días a El Chalten.

-Noo es caro, tengo que cobrar antes de viajar, pensaba hacerlo a lo último.

-No, yo tengo euros.

Los billetes de 50 y 100 euros asomaban con tanta tranquilidad de su billetera.

No me dejo negarme.

Dos dias despues me iba a Laguna de los tres.

La griega cambio el curso de mi viaje como por arte de magia, pero si eso no hubiera pasado yo no hubiera conocido el lugar mas hermoso del mundo ni  a las personas mas increíbles que conocí en mi vida.

Y que hace dos dias volví a ver.

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Published in: on 28 enero 2010 at 9:38 PM  Comments (1)  

Probando

III

Cuando era nena me gustaba el verano. Lo amaba, me parecía la mejor época del año. Libre de clases, ir a la playa era lo que mas ansiaba.Estar en remera todo el dia,  playas, lejos de mi casa, lejos de los ruídos de la ciudad que ya odiaba.

Eso me pasaba de nena. En la adolescencia descubrí que esas aventuras playeras no las quería tener mas en mi vida y me encontre amando bufandas, guantes, lluvia y frío.

Esos 43 grados de calor en febrero los recuerdo muy bién. Me recuerdo a mi con la mochila, la valija, y la campera en la mano. La cara de todas las personas que me miraron en Aeroparque tambien la recuerdo.

Despache mi equipaje y me quede solo con mi mochila, la campera y mi libro. Cuando subí al avión dejé la campera arriba de mi asiento y me acomode a mirar por la ventana. A mi lado un matrimonio español se sentaba.

En el avión, veía mucha ojota, mucha remerita, hasta pensé ¿me confundí de vuelo? ¿volvere por error a la playa?.

Cerré los ojos y espere a que el avión despegara.

Desayune, leí, escuche música, almorce, leí, mire por la ventana, hable con mis compañeros, me desabroche mil veces el cinturón, volví a leer, mire por la ventana.

“Damas y caballeros ajusten sus cinturones estamos por aterrizar”, al escuchar esas palabras lo ví. Estabamos sobrevolando el lago mas hermoso del mundo, turquesa, puro, bellisímo, tan nuestro, tan mío.

Se fue de mi vista y fue solo un segundo, el corazón me latía muy fuerte. Ya no tenía mas calor, ya me olvidaba de esos malditos cuarenta grados.

Cerre los ojos y por el parlante la voz de una mujer que secretamente era locutora decia:

“Bienvenidos al aeropuerto internacional de Calafate, le recordamos que en la ciudad hace una temperatura de 8 grados”.

Gracias, dije y me desabroche el cinturón.

Published in: on 18 diciembre 2009 at 11:41 PM  Comments (1)  

Ir y venir

II

Las cosas se van, por el aire, o se van por tierra,  yo deje todas esas cosas lejos, allá en el sur, no se si las deje en la librería bar de la galería de los gnomos al lado del libro de García Márquez mientras Steve me hablaba o las deje en el avión de regreso a casa. Van y vienen, dicen que cuando las cosas van tardan un poco en volver, a veces se van con un golpe en la pared, te quedan los nudillos rojos con suerte y rotos sin esa suerte, se pueden ir con un champagne en un evento, con una tarjeta a tu billetera, van y vienen como la suerte, la tenes cuando no esperas, la perdes cuando mas la necesitas. Una vez pensé que el conocerlo era de suerte, pero no, me equivoque, una piedra en mi espalda durante años y años. La suerte se la llevo el, a mi me dejo una bolsa de cartas y de esperanzas arriba de la cama. Mi cama. Su cama. Nuestra cama. La suerte se fue, volvió, como vuelve un sueño, pero solo uno, ni muchos ni pocos, muchos sueños llaman a las pesadillas que a veces se necesitan vivirlas para poder sentir el resto. Las cosas van y vienen, van por tierra, vienen por avión, se van por tren y vuelven caminando como si acá nada paso.

A veces me pregunto donde mas deje esas cosas. Si las deje en su departamento y si ella ahora que es ella las vera. Se preguntara de donde salieron y el por sentirse incomodo o quien sabe que, para evitar situaciones de riesgo entonces mentira. Esas cosas que van y vienen que escribo en algún bar escondida sin que nadie me vea. Las que vienen que me atrapan solo una vez, como aquella noche que entre multitudes y palabras que luego irían y venían nos encontramos.

Las cosas se van, las buscamos y se escapan, no las buscamos y aparecen, las deje en el libro que perdí en la mudanza, la deje en el spa mientras el barro cubría mi cuerpo, las deje cuando caminaba siguiendo sus pasos. La encontré en un cerro al lado de una laguna, se fue de nuevo cuando volví a la ciudad que con luces odiaría. Las cosas ahora están ahí, mirándome, esperando a que decida que hago con ellas, porque ellas saben que harán conmigo…van y vienen.

Published in: on 13 diciembre 2009 at 5:33 PM  Comments (6)  

B.A

I

Fluir en un minuto. Volar lejos y no literalmente. Eran las diez de la mañana cuando mis valijas ya estaban armadas y esperaba a que el auto llegara a buscarme para llevarme lejos. Quince días por legalidad. Uno menos en realidad…catorce. Esa costumbre mia de escaparme de casa hasta el último minuto de mis vacaciones. Dejar todo preparado para que mi telefono no suene. Telefono. Ese que me llevaba por inercia, junto con su cargador de batería, pero ese mismo que después no necesitaría.

Corría diciembre y no sabía a donde escaparia. Fue seguir la recomendación de mi hermano y elegir. Ya habían pasado dos meses desde aquella elección corría el año 2007 y el reloj marcaba las 10 y 10. Fui a la cocina y me serví café. Tenía intuiciones, esas que solo tengo cuando todo va a salir bien. No era un lunes cualquiera, era el lunes que buscaba dejar marcado aunque sea en un libro, en mi diario, en mi.

Mi bolso de mano llevaba las cosas elementales, tenia un libro, un block, muchas lapiceras, cosmeticos, billetera, pasaje, documentos, celular y camara de fotos. ¿Mas cosas?. Despachadas. De todo eso si perdia algo solo podia lamentar mi campera, por el clima, lo demas era recuperable.

Termine el tercer café a las 11 de la mañana. El taxí llego puntual. El teléfono sonó para una despedida rápida. Escuche con atención esas palabras que ya dejarian de ser mias.

Me subí al taxí. El taxista dejaba mis valijas en el baúl. Me llevaba la vida con tal de dejarla allá. Me llevaba el alma con la idea de tirarla por el avión. Dejaba mis zapatos al costado de la cama por si alguién me extrañaba y se podia conformar con solo mirarlos.

El taxista sabia a donde ir.

Miré por la ventana, nadie se iba a quejar. Yo menos. El taxí arranco y deje una parte de mi vida ahí, en la calle y en la puerta de mi casa.

Un avión me esperaba, un lago y algunos despues.

Published in: on 8 diciembre 2009 at 3:12 PM  Comments (3)  

Desaparecida

Andrecami

Me la quitaste, te fuiste un día y te la llevaste en un bolso. ¿O quedo en el bolsillo de tu campera cuando me pediste que te guardara el celular? No lo se. Si se que me la quitaste. Me la robaste. Podrías haberla pedido prestada. No podías con tu genio. Tenias que llamar la atención, mi atención. Una vez mas…

Ahora me pregunto cuando la encontrare y donde. Anoche me dijeron que estaba en mi cuarto, esperándome allí, para preguntarle todas mis dudas. Cuando subí desesperada a buscarla, solo encontré mi camisón de seda sobre la almohada. Me dormí tan triste que sufrí por no saber como decir las cosas. A la mañana cuando me desperté, la busque porque sabia que andaba por allí.

Capaz fue una maldición del destino y tengo que acusarte. Alguién tiene que resultar culpable. Cabe la posibilidad que se haya fugado de mi vida porque el uso que le doy no es el apropiado.

Lo cierto es que la busque en el subte, mientras miraba los carteles y trataba de descifrar el contenido. La busque en la calle, en los ojos de la gente. En los pasos de los niños. En el ruido del transito.

La busque en un semáforo, en ese de Talcahuano y Corrientes. La busque en libros y papeles. En la hoja 12 de mi diario. En la guía de teléfono de las cabinas de enfrente al trabajo. En mi cartera y hasta en el resumen de la tarjeta de crédito. La busque. En algún lado debía estar. Cerca de mí. No podía hacer las valijas y irse tan lejos.

Pero no la encontré.

Llegue a la conclusión otra vez, frente a mi espejo, de que me la habías robado.

Vaya a saber porque.

Quizás porque la quieras tener con vos y no me la quieras decir. O porque te trae recuerdos de mí.

No se si tal vez me la robaste sin querer. Tus ojos al mirarme quizás me la robaron  y yo simplemente me deje.

Seducir, engañar, involucrar.

Pero…hoy llueve y la extraño. Ella siempre estaba a mi lado en estos momentos, como decirlo… raros. Y me acompañaba, jugaba conmigo, me ayudaba.

Y yo no se como pedirte, que me la devuelvas o si queres préstamela un ratito…porque extraño a mi inspiración en estas noches de calor que hasta a veces parecen de frío.

Camiluch-Calafate 07

Published in: on 4 octubre 2009 at 2:19 AM  Comments (5)  

Michigan

lagoargentino

Correr a abrazarte por si el sol se extingue, mientras que el lago turquesa nos ve a lo lejos.

Las gaviotas pasan por arriba de nuestros cuerpos. Tu sonrisa mágica me observa entre quimeras.

Te iras, yo me iré. Tu vida esta en otro mundo y mi vida también. Pero ese sol frío nos pertenece, como las noches en donde el universo dormía  y vos y yo éramos los dueños de todo.

Te iras, yo me iré. Con lágrimas de color negro te diré adiós. Vos me besaras la frente y yo te besare la palma de tu mano. Después será un abrazo eterno. Paisaje soñado atrás nuestro. Y el frío allí correrá por nuestra piel, por más que estamos abrigados. Tomaras mi cara y el beso será perpetuo…

Y yo me voy…vos te vas…el sur lo ve, nuestro calafate lo ve…

Y ya te vas.

Published in: on 20 agosto 2009 at 11:03 PM  Comments (1)  
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Caminando


1.

No lo pensé.  Ni soñé. Ni imagine. Yo sabía que estaría allí. Que en algún momento Ella aparecería.

Lo sabía.

Lunes por la mañana…

En el kiosco de revistas de la estación de subte busque la respuesta a lo que hacía o mi mente pensaba hacer.

Me levanté a las 7:30, desesperada…había dormido mal, una señal que quizá no sería un gran día. Las pesadillas todavía giraban en mi cerebro, los insultos por mi cabeza, contra mí misma…ella en mi cabeza.

Preparándome como una luz, me estrese al cabo de tres minutos. Fue lo más rápido que me estrese en mi vida…ya supe que entraría tarde al trabajo, que el subte estaría lleno y que tenia gran posibilidad de romperme los tacos subiendo las escaleras para ir al trabajo.

Ya supe de entrada las preguntas que harían mis compañeros al verme de nuevo con ellos…era el regreso.

Anoche me daba cuenta de las materias que se me habían vencido de la facultad, mi ánimo por estudiar se iba al piso.

En el kiosco de revistas, entre todas aquellas fotos, colores, frases, busque con la mirada una respuesta, sabiendo que no la encontraría jamás.

¿Es el hombre de tu vida? decía una de las revistas. ¿Preparada para ver si sobrevivirás a él? decía la otra… ¡¡Tips para el otoño!!…y de fondo “conoce al nuevo novio de…”

No compre ninguna…era en vano gastar mi dinero en alguna de esas cosas.

Decidí leer en el subte por primera vez después de mi vuelta a la ciudad de cemento.

Aquel subte se convirtió en un viaje en el tiempo, entre mi libro y sus letras recordé como nos habíamos conocido en la tienda de café.

Entre tantos recuerdos, entre sus ojos avellanas, entre todo lo que rodeaba todo, recordé lo que deseaba olvidar.

Esa noche que lo llame a la tienda, para consultarle por unas mesas que había reservado para un evento a la noche siguiente.

Una voz femenina me atendió del otro lado. Supe enseguida que era una la de las recepcionistas. Cuando pregunte si él se encontraba me derivo con alguien del sector que no era él. Recuerdo que pregunte si se encontraba, me dijeron que si estaba.  “Si esta, ya te paso”, me dijo, con voz amigable…y ahí dijo aquel nombre que yo odie… “¿Cristina?”

Cristina.

Ese nombre estuvo en mi cabeza cinco segundos, los mas largos de mi vida.

¿Quien es Cristina? me pregunté…sabiendo en el fondo de mi cuerpo quien era.

-No…Sofía.

-Ah. Me dijo aquel hombre que me había atendido.  Con un tono extraño como de haber metido el pie en el charco equivocado.

Espere unos segundos y ahí escuche su voz.

No le pregunte quien era Cristina, no quería escuchar la respuesta.

Unos meses después me entere.

Y un año después…vi su foto sin querer.

¿Como competir?

No se puede.

Published in: on 12 marzo 2009 at 3:24 AM  Comments (5)  
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